Cómo hacer tu primer pan sin gluten
Si has dejado el gluten por celiaquía, sensibilidad o simple bienestar digestivo, te resultará familiar la escena: recorres el súper, compras pan etiquetado como “sin gluten” y ninguno se acerca al de corteza crujiente y miga esponjosa que recuerdas. Entonces, te animas a hornear en casa, sigues la receta al milímetro… y te sale un bloque compacto, gomoso, sin aroma y nada delicioso. Tranquila, no eres la única. No es cuestión de talento, sino de entender unas cuantas diferencias claves que cambian a la hora de hornear pan sin gluten.

¿Qué encontrarás aquí? [Mostrar]
- Antes de empezar: qué cambia al hornear pan sin gluten
- Por qué el gluten importa y cómo lo sustituimos
- Textura, miga y corteza: qué esperar en el pan sin gluten
- TALLER ONLINE GRATUITO
- Panes sin gluten sanos y deliciosos
- Deja tu cocina sin gluten lista en 10 minutos
- Limpieza exprés y zonas separadas
- Cómo leer etiquetas y sellos “sin gluten”
- Harinas sin gluten para hacer pan y mezclas básicas
- Harina de arroz, harina de trigo sarraceno, harina de sorgo, harina de avena certificada y… ¿harina de maíz?
- ¿Y la harina de maíz?
- Almidones y féculas para esponjosidad: solo la cantidad justa
- Mezclas comerciales de pan sin gluten: prácticas, pero nada saludables
- El ingrediente clave: psyllium en el pan sin gluten
- Goma xantana y goma guar
- Procesos esenciales del pan sin gluten
- Hidratar y lograr la consistencia adecuada
- Mezclado y “amasado” sin gluten
- Horneado con vapor para corteza crujiente
- Conclusión: tu primer pan sin gluten, listo para el horno
- Descubre mi método para hacer panes sin gluten de forma fácil, rápida y muy deliciosa
Antes de empezar: qué cambia al hornear pan sin gluten
Para que un pan sin gluten sea esponjoso, tenga volumen y esté sabroso hacen falta dos ajustes clave:
- Un ingrediente que dé estructura y mantenga la masa firme durante el horneado (esta es la función que hace el gluten y que hay que conseguir).
- Mucha más hidratación porque las harinas sin gluten —sobre todo las integrales, como trigo sarraceno, sorgo o avena certificada— absorben más agua. En Cocinando el cambio siempre decimos que el secreto de un buen pan sin gluten no está en la masa, sino en el agua.
Cuando esos dos factores se equilibran, obtienes un pan que cruje, huele a cereal tostado y nutre de verdad, sin los almidones, harinas refinadas o aditivos que te encuentras en los panes sin gluten del supermercado y los mixes comerciales. En el siguiente apartado veremos con detalle por qué el gluten cumple ese papel estructural y qué usamos en su lugar para recuperarlo.
Por qué el gluten importa y cómo lo sustituimos
El gluten es, básicamente, un entramado de proteínas presentes en el trigo, la espelta o el centeno. Cuando mezclas una de estas harinas con agua y amasas, esas proteínas se enlazan y crean hilos elásticos que:
- Retiene el gas que genera la levadura, inflando la masa como un globo.
- Mantiene la forma mientras el horno fija la corteza, de modo que el pan crece alto y con miga aireada.
En un pan sin gluten esa red desaparece, el gas se escapa y por eso el resultado es un pan sin volumen y denso. No basta con cambiar una harina con gluten por otra sin gluten: necesitas sustituir la red.
En Cocinando el Cambio confiamos en un único sustituto: el psyllium. La cáscara de esta semilla se hincha al contacto con el agua y forma un gel firme que hace el mismo trabajo que haría el gluten. Más adelante profundizaremos en sus ventajas frente a espesantes como la goma xantana o la goma guar.
Combinado con harinas nutritivas —trigo sarraceno, sorgo o avena certificada— y una hidratación generosa, el psyllium devuelve corteza crujiente, miga elástica y aroma de panadería de barrio, sin rastro de la proteína que te sienta mal.
En el próximo apartado descubrirás qué textura, miga y corteza puedes esperar cuando todo esto se hace bien.
Textura, miga y corteza: qué esperar en el pan sin gluten
Un pan sin gluten bien hecho puede estar tan rico y tener tan buena pinta como el tradicional: corteza fina y crujiente, aroma a cereal tostado y miga esponjosa con agujeritos pequeños. Para saber si vas por buen camino, fíjate en estas cuatro señales:
- Masa antes de levar → muy húmeda y pegajosa, casi un puré espeso, pero mantiene cierta forma.
- Después del levado → volumen notable; la huella del dedo se recupera despacio.
- Primeros minutos de horno → ligera expansión y superficie que pasa de brillante a mate gracias al vapor.
- Enfriado → corteza que “canta” con chasquidos finos y miga tierna, con agujeritos y sin sensación gomosa.
Combinado con harinas nutritivas —trigo sarraceno, sorgo o avena certificada— y una hidratación generosa, el psyllium devuelve corteza crujiente, miga elástica y aroma de panadería de barrio, sin rastro de la proteína que te sienta mal.


TALLER ONLINE GRATUITO
Panes sin gluten sanos y deliciosos
Aprenderás las claves para que tus panes queden tan esponjosos, crujientes y jugosos como los de toda la vida, usando ingredientes 100% saludables.
Deja tu cocina sin gluten lista en 10 minutos
Compartir cocina con quien sí toma gluten es totalmente posible… siempre que controles la contaminación cruzada. Un par de migas en la encimera o una cuchara con restos de harina pueden bastar para provocar síntomas. Con esta mini-rutina de diez minutos tu mesa de trabajo para hornear un pan sin gluten delicioso será zona segura para toda la familia.
Limpieza exprés y zonas separadas
- Barre, limpia, seca. Retira migas visibles y pasa un paño húmedo con agua caliente y unas gotas de vinagre; seca con papel.
- Rincón “sin gluten”. Reserva un tramo de encimera (o una tabla grande) solo para masas sin gluten; márcalo con un paño de color distinto.
- Trapos por duplicado. Ten dos paños bien diferenciados:
- Paño 1 – de limpieza. Sirve para secar encimera y utensilios “sin gluten” después de lavarlos. Nunca toca la masa ni el pan; si arrastra alguna miga, se queda en la superficie.
- Paño 2 – de abrigo. Limpio y libre de gluten, se usa solo para cubrir la masa mientras fermenta o envolver la hogaza recién horneada mientras se enfría. De este modo proteges la corteza y evitas que agentes externos (o el propio paño 1) la contaminen.
4. Herramientas básicas, siempre limpias:
- Báscula digital (para pesar con precisión los ingredientes).
- Bol de acero/vidrio (con superficie lista, sin microporos donde se quede harina).
- Espátula de silicona y rasqueta exclusivas para masas sin gluten.
- Papel de horno o tapete de silicona para evitar que se pegue la masa, sin espolvorear harina en la encimera y así eliminar trazas.
→ Test “apto”: pasa un paño blanco húmedo por el utensilio; si sale limpio, está listo. Si aparecen motitas de harina, toca lavarlo de nuevo.
Cómo leer etiquetas y sellos “sin gluten”
- Busca la Espiga Barrada (FACE / AOECS) ⇒ garantía de ≤ 20 ppm de gluten.
- Lista corta y clara. Descarta productos con malta, extracto de malta, sémola, triticale o “proteína vegetal” sin especificar.
- Advertencia de trazas (“puede contener trigo”): para celíacos estrictos, mejor dejarlo en la estantería.
- Apps de escáner son un buen apoyo, pero lo mejor es saber leer por ti misma la lista de ingredientes, y que esta sea clara y corta.
Con superficie, utensilios y despensa bajo control, tu masa empezará su viaje libre de gluten y de sustos. En el siguiente bloque descubriremos las harinas sin gluten que marcan la diferencia en sabor y nutrición.
Harinas sin gluten para hacer pan y mezclas básicas
Escoger la harina adecuada es la mitad del camino hacia un pan sin gluten que apetezca de verdad. Cada cereal (o pseudocereal) aporta sabor, color y una capacidad distinta para retener agua; combinarlos bien marca la diferencia entre una hogaza que huele a pueblo y un pan plano y seco.
En Cocinando el Cambio priorizamos harinas integrales y nutritivas, y usamos los almidones solo en la dosis justa para aligerar la miga —nunca como base principal—, justo lo contrario de los panes sin gluten que encuentras en el supermercado (y en casi cualquier parte).

Harina de arroz, harina de trigo sarraceno, harina de sorgo, harina de avena certificada y… ¿harina de maíz?
Trigo sarraceno
La harina más “panadera” del mundo sin gluten: forma una masa firme con el gel de psyllium, aguanta bien el levado y deja un aroma tostado muy característico. Eso sí, su sabor es intenso; combina genial con avena o arroz para suavizarlo.
Avena certificada sin gluten
Aporta dulzor natural y los betaglucanos que retienen humedad—tu aliado para panes de desayuno con miga jugosa y corteza fina. Redondea el carácter del sarraceno sin robarle protagonismo.
Sorgo
Sabor suave, casi neutro, con un trasfondo de frutos secos. Añade antioxidantes y ayuda a equilibrar la textura cuando buscas un pan de “diario” que no canse.
Arroz integral
Ligero y versátil: aclara mezclas muy oscuras, aporta fibra extra y prolonga la esponjosidad. Perfecto si quieres un pan “blanco” sin recurrir a harinas refinadas. Eso sí, hay que tener cuidado porque aporta mucha humedad.
¿Y la harina de maíz?
Técnicamente no contiene gluten y se usa en la mayoría de panes sin gluten industriales y en muchas recetas, pero nutricionalmente aporta poco: sube rápido la glucosa y desplaza harinas más ricas en fibra, proteína y minerales. Por ese motivo, en Cocinando el Cambio no la consideramos una opción saludable para tus panes sin gluten caseros.
Almidones y féculas para esponjosidad: solo la cantidad justa
Los almidones aportan esponjosidad a la miga, ayudan a que la corteza sea más fina y crujiente, y hacen que el pan crezca sin ser denso. Pero en exceso restan fibra, suben el índice glucémico y dejan un pan que se seca antes de tiempo. Nuestro criterio en Cocinando el Cambio es sencillo: elige almidones ecológicos, usa solo pequeño porcentaje y evita el maíz.
- Tapioca o yuca ecológica – mejora la elasticidad y crea alveolos finos.
- Fécula de patata ecológica – retiene humedad y alarga la jugosidad, ideal en climas secos; añade poca cantidad para no volver la miga gomosa.
- Arrurruz– suaviza la corteza sin blanquear el sabor; funciona bien cuando prefieres evitar la patata.
- Almidón de maíz – es el más usado en panes industriales, pero aporta poco más que almidón rápido y suele proceder de cultivo no ecológico. Mejor dejarlo fuera de la mezcla.
Así mantienes el protagonismo en las harinas integrales y consigues un pan con buena miga sin que deje de ser nutritivo y saludable.
Mezclas comerciales de pan sin gluten: prácticas, pero nada saludables
Sí, el clásico mix pan sin gluten promete barra fácil y rápida, pero mira la etiqueta:
- Primer ingrediente: almidón de maíz o de trigo sin gluten. Volumen exprés, nutrición mínima.
- Una cadena de gomas y E-… que da textura a costa de inflar la lista de aditivos.
- Azúcares y aceites refinados para maquillar sabor y jugosidad.
¿Sirven para empezar? No. Obtendrás un pan sin gluten poco saludable y muy lejos del que te gusta. En Cocinando el cambio te recomendamos preparar tu propio blend con harinas integrales y un porcentaje mínimo de almidón: más sabor, más fibra y un pan que de verdad alimenta.
El ingrediente clave: psyllium en el pan sin gluten
El psyllium es el ingrediente que no puede faltar si quieres conseguir un buen pan sin gluten delicioso. Es la fibra que mejor imita el trabajo del gluten. Al hidratarse forma un gel firme capaz de sujetar las burbujas de la fermentación, dar elasticidad a la masa y mantener la miga esponjosa una vez horneada. Sin él, los panes tienden a salir mazacotes o a resquebrajarse al primer corte.
A diferencia de otros sustitutos del gluten, el psyllium ofrece aporta tres ventajas clave:
- Estructura real, no simple espesante. Su red de gel sostiene la masa durante el levado y los primeros minutos de horno, evitando que el pan se hunda.
- Fibra prebiótica y saciante. Mejora la salud digestiva y ayuda a estabilizar la glucosa, algo que las gomas industriales no ofrecen.
- Sabor neutro. No interfiere con las notas tostadas del trigo sarraceno ni con el dulzor suave de la avena, permitiendo que cada harina mantenga su sabor.
Recomendación Cocinando el Cambio: elige psyllium en polvo. Se hidrata rápido, se reparte mejor por la masa y da mejores resultados.
Goma xantana y goma guar
Las verás en muchas recetas y en casi todos los mixes comerciales. Se añaden porque “engordan” el líquido de la masa y retienen parte del gas de la fermentación. Sirven también como sustituto del gluten. Suena bien sobre el papel, pero comparadas con el psyllium se quedan cortas:
- Aditivos muy refinados. Provienen de procesos industriales que las despojan de nutrientes; al pan solo aportan textura artificial.
- Miga gomosa y corteza sin crujido. Basta una pizca de más para que el interior quede chicloso y la corteza pierda su “crac”.
- Cero fibra prebiótica. No alimentan tu microbiota ni ayudan a regular la glucosa; todo lo contrario, pueden dificultar la digestión si se abusa de ellas.
En Cocinando el Cambio las mencionamos porque aparecen en casi todas las etiquetas, pero no las recomendamos: su función práctica queda cubierta de forma más saludable—y con mejor sabor—por el psyllium en polvo.

Procesos esenciales del pan sin gluten
Para que tu mezcla de harinas y psyllium se convierta en un pan esponjoso, de corteza crujiente y sabor “de toda la vida”, debes cuidar tres momentos clave: hidratación, fermentación y horneado.
Hidratar y lograr la consistencia adecuada
Como te explicamos anteriormente, el pan sin gluten necesita mucha más humedad. Tu masa debe quedar con una textura tipo puré espeso y pegajoso. Esa agua extra es la que el psyllium transformará en una miga aireada; si la masa queda seca o rígida, obtendrás un pan compacto.
Mezclado y “amasado” sin gluten
Dale tiempo para subir. Una fermentación pausada desarrolla sabor, mejora la digestión y aporta volumen real. Sabrás que está lista cuando la masa haya crecido de forma evidente y, al presionarla, la huella se recupere con calma. Si usas un bol de cristal, verás cómo se llena de burbujas: buena señal.
No adelantes el horneado: una fermentación corta se traduce en un pan bajo y en una miga densa.
Horneado con vapor para corteza crujiente
En el momento de hornear genera vapor (con una bandeja de agua, piedras volcánicas, el propio horno si tiene esta función…). Esto evita que la corteza se forme demasiado pronto y la masa pueda expandirse. Si no hay vapor, la masa se seca.
Después deja que el pan termine de hornearse en ambiente seco; así conseguirás una corteza fina y crujiente.
Conclusión: tu primer pan sin gluten, listo para el horno
Si has llegado hasta aquí ya tienes el mapa completo:
- Harinas integrales que suman – trigo sarraceno, avena certificada, sorgo, arroz integral… y un rotundo “no” a las mezclas comerciales cargadas de almidón.
- Psyllium en polvo – el aliado que sustituye al gluten, aporta fibra prebiótica y mantiene la miga esponjosa.
- Almidones ecológicos, con mesura – sólo un pequeño porcentaje para airear la masa; nunca la base de la receta.
- Cocina a prueba de migas – zona separada, paños con rol fijo y utensilios bien limpios para evitar contaminación cruzada.
- Procesos esenciales – masa húmeda, fermentación sin prisas y un golpe de vapor al entrar al horno para asegurar expansión y corteza crujiente.
Con estos cinco pilares puedes transformar unas simples harinas sin gluten en una pan con corteza crujiente, miga esponjosa, un olor que impregna toda la casa y, lo más importante, muy nutritivo y que te va a sentar fenomenal. Ahora solo queda poner manos a la masa, confiar en la pegajosidad inicial y dejar que el horno haga su magia.
¡Disfruta tu primer pan sin gluten casero y cuéntanos cómo te queda!

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Estupendos consejos y muy bien explicado el porque de cada ingredientes, ojalá me salga bueno
Me alegro mucho de que te haya gustado el artículo 🙂
Buenos días Lucía,
He participado en uno de tus cursos hace unos meses y me animé crear mis primeros panes con todos los ingredientes aconsejados.
El resultado fue cada vez mejor sin embargo el sabor final del pan sigue siendo algo desagradable tripo fermentado dulzón con un olor que no puedo definir.
Pensaba que era el psyllium, lo sustituí por otra cosa y otra vez el mismo resultado.
No puedo imaginar que le deja este sabor y olor tan desagradable. Mi horno está limpio, añado vapor, dejo fuera del horno después de la coción para terminar el proceso…y nada
Si tienes alguna idea sobre mi «porqué», te lo agradecería.
Gracias y un gran abrazo.
Zsuzsa
Escríbenos al email lucia@cocinandoelcambio.com para que podamos ayudarte mejor con esto 🙂
Hola me anoté al taller para hacer el pan sin gluten , podrías ir adelantando los ingredientes que vamos a usar , ya que normalmente tengo que pedirlos por internet a lo no encontrarlos cerca . Es para tener todo listo para el taller .muchas gracias
Sí no te preocupes, mandaremos la lista de la compra con días de antelación 😉
Gracias por tan buena informacion.
He visto recetas de pan de trigo sarraceno a las que les ponen levadura y personas comentando que el trigo sarraceno no necesita la levadura porque no tiene gluten.
Estas de acuerdo?? Que opinas???
Gracias
Claro que necesita levadura si es un pan fermentado. No tiene nada que ver que no contenga gluten.
Gracias por este post tan detallado. Me ha aclarado algunos errores que cometía hasta ahora…
Me alegro muchísimo de que te haya servido 🙂
Hola gracias por toda está información tan valiosa, éstos panes se pueden hacer en máquina pará hacer pan? Con mí trabajo no tengo tiempo pará hacerlo yo misma, sólo me hago arepas rápidamente pero sé que suben la glucemia, o alguna receta de arepas saludables, gracias!!!!
No hace falta panificadora para hacer pan sin gluten, son mucho más sencillos que los panes con gluten 😉
Me encanto ver la publicación de la receta ya que me encanta el pan pero el gluten me inflama
Me alegro de que te haya servido 🙂